
El Laboratorio de análisis clínicos cuenta con una superficie de operación de 9,000 m2 dónde se quiere monitorizar unas 100 neveras repartidas por los diferentes departamentos. Cada nevera dispone de un sensor de temperatura PT100 instalado en el interior.
El elevado número de puntos de monitoreo, sumado a las largas distancias entre ellos, hacían de la instalación cableada un proceso lento y costoso. Agrupando las neveras hubieran sido necesarios 15 dataloggers y más de 2km de cable, junto con los costes de instalación y mantenimiento del cableado.
Los 100 puntos inalámbricos forman una red inalámbrica mallada que recoge la información de los sensores cada cinco segundos. La instalación dispone de una pasarela Wireless Ethernet que hace de puente entre el iSOFT Server y Red Inalámbrica de Sensores. El servidor iSOFT encarga de almacenar todos los datos recogidos, y permite su consulta en tiempo real a través de una interfaz web, en cualquier ordenador y desde lugares remotos.
La solución permite cumplir con las normas de trazabilidad, que exigen un control riguroso de las temperaturas en la que han sido las muestras durante todo el tiempo que transcurre desde la llegada al laboratorio hasta que se desarrolla el análisis.